El mercado virtual: Arco Lisboa, un toque de atención

Estimados, estimadas, este breve escrito es las reflexiones sobre la relación del espectador contemporáneo con la pieza de arte. Encontraréis pues algunas preguntas en lo referente a la venta de arte por Internet. También, aprovechando la exposición del Palau de la Virreina, querríamos proponer a nuestros lectores y lectoras una reinterpretación del ensayo de Sontag titulado “In Plato’s Cave”. Los dos son escritos sin ánimo académico con los que nos gustará divertiros esta quincena de julio. Nuestras instrucciones para disfrutar de estas líneas son el tomarse el tiempo y la molestia de serviros un refresco, sentarse a la sombra, y disponeros a leer.

 

Actualmente, la venta y la promoción del galerismo en linea ha vuelto a estar en las bocas del colectivo, sobre todo a raíz de la parada del mercado presencial. Las ferias de arte fueron las más afectadas por la situación. Es sabido que ARCO es una de las ferias de arte contemporáneo más importantes realizadas en el territorio peninsular y la edición de este año pudo celebrarse en la capital española a finales de febrero. En cambio, la organización del TEFAF de Maastricht sí que se vio forzada a cancelar el acontecimiento. Pues, en vistas de la inminente llegada de ARCOLisboa y la obligación de confinamiento, ARCOLisboa 2020 se lanzó de lleno a la preparación de una propuesta en formato de feria virtual, abierta entre las fechas del 20 de mayo al 14 de junio.

 

Como explicaba Artur Ramon en un artículo para El Mirador de les Arts, parece que ningún cambio podrá darse si la semilla de la transformación no ha sido plantada antes. Así pues, mientras el empujón de la Covid-19 es una intuición en las futuras rutinas sociales: como por ejemplo la implementación del teletrabajo, las medidas de gestión de las aglomeraciones, las nuevas costumbres en la intimidad de los hogares. En cuanto a la venta en linea este impulso es, más que una intuición, una realidad. Visto desde esta perspectiva, el impulso definitivo para la compra y la venta de arte en plataformas de Internet ya está aquí. Por el simple hecho que ya se encontraba entre nosotros mucho antes de toda esta movida. Desde hace unas décadas, las galerías de Cataluña empezaron a explorar este nuevo campo de promoción galerística; siendo una alternativa que permitía a las galerías acceder a coleccionistas de otros territorios al mismo tiempo que abría la sala en cuestión al mercado y el reconocimiento internacionales.

 

Parece pues que la venta de obras artísticas por Internet es una nueva condición del mercado de arte y permanecerá entre nosotros durante las próximas décadas. Por este motivo, se nos plantea como necesario el preparar adecuadamente el recibimiento de estas nuevas interacciones estéticas. Con las preguntas surgidas de este artículo y la lectura actualizada del ensayo de Susan Sontag querríamos reflexionar sobre la nueva interacción estética entre obra y espectador. Adentrémonos pues en las preocupaciones que pueden surgir cuando pensamos en una inversión en mercado del arte en linea.

 

Una de las cosas intrínsecas en el arte en general, y que también se encuentra implicada en su adquisición, es la sensación, la impronta de la obra en el espectador. El síndrome de Stendhal, lo sabemos, no es necesaria para la buena apreciación de una pieza de arte. A pesar de todo, muchos y muchas coleccionistas o aspirantes a coleccionistas sueñan con pasear las salas de una galería y ser golpeados por una oleada de pasión que vacíe nuestros pulmones de aire y haga tintinear los ojos. Cierto es que, hay modalidades artísticas que no buscan un placer estético sino intelectual, o incluso ningún tipo de placer sino más bien un rechazo. Pero sobre las intenciones del arte podremos exponer las ideas en otras ocasiones. Ahora solo queremos plantear si uno puede emocionarse con la contemplación o estudio de una obra de arte a través de una plataforma en linea. Si es posible, ¿puede cambiar nuestra percepción una vez estemos ante la pieza en carne y lienzo? Si no lo es, ¿tendremos que añadir al precio de adquisición el coste de un viaje en tren para poder visitar la obra en pintura?

 

Planteando estas cuestiones, podemos darnos cuenta de nuestro habitual y muy extendido miedo a “lo que es nuevo. Éste, nos convierte en individuos contrarios a la que la historia del arte ha querido recordar y elevar. Los cambios, estéticos, ideológicos, formales, técnicos... Curiosamente, la historia del arte no ha sido conservadora. Es por este motivo que los galeristas, las ferias de arte, los coleccionistas, tenemos que situarnos del lado de las novedades y los cambios. El contacto emocional con la obra, la experimentación de las emociones, puede resultar importante en alguna de las tipologías artísticas, pero en vistas de las nuevas formas de arte contemporáneo, tampoco podemos hacer una apología sin pecar de conservadurismo. Es cierto que hay modalidades o géneros artísticos que requieren esta empatía entre el artista y el espectador. No obstante, el arte es un reflejo del hombre y de la manera como se relaciona con el mundo. Pues, parece que a medida que el arte rompe los preceptos de su concepción más clásica, este tipo de venta toma sentido; generando un cambio en las relaciones entre la sociedad y el arte.

 

Àlex Salas, 13 de julio del 2020