Huérfanos de abrazos; Huérfanos de Juan Genovés (2)

Con un enorme respecto al gran artista queremos despedir al admirable observador del drama individual contemporáneo.

Ayer, lunes 15 de junio, se cumplió un mes desde que despedimos a uno de los artistas más comprometidos del arte español: Juan Genovés. Desde la asociación de las Galerías de Arte de Cataluña queremos sumarnos a los numerosos homenajes que ha recibido y durante tres días haremos un repaso de su figura con la publicación de un artículo de Àlex Salas en nuestra web.

 

Aquí tenéis la segunda parte:

 

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“Cada cuadro es una lucha”

 

De la crítica social y la denuncia política de las obras de Juan Genovés se ha hablado extensamente. Su convicción, su entusiasmo y su trayectoria de carácter internacional lo han posicionado sin duda entre uno de los artistas más activos y comprometidos. Fiel a sus principios, la lucha en contra del sistema dictatorial opresor y la violencia es una de las temáticas más presentes en la obra de Genovés. Aun así, una de sus grandes batalla, más implícita, conceptual y silenciosa, ha sido la guerra en contra del academicismo y la batalla contra la creación de la pintura de caballete.

 

En oposición al pintor como observador y creador pasivo, con Genovés el arte español reencuentra la visión del pintor en cuanto que agente activo en el proceso de la creación. Este fenómeno ha estado posible gracias a la grandísima conciencia del valenciano del contexto artístico internacional. Juan Genovés, teórico del arte, tenía muy presentes los discursos de la filosofía contemporánea, las revoluciones que comportaban la industria del cine de masas y la publicidad. Supo utilizar de fuente de inspiración las técnicas de la fotografía, aplicando las artes gráficas, la publicidad, y el cine, en su investigación formal del arte figurativo expresionista que ahora cede a la historia del arte contemporáneo.

 

La escucha de las grandes herramientas comunicativas del expresionismo abstracto y del pop arte fueron adaptadas y transformadas para encajar con los objetivos de su mensaje. De este modo, demostraba una gran capacidad comunicativa dentro de las artes figurativas y el enorme compromiso que tenía con sus propios principios artísticos. Por ejemplo, el grupo Hondo (1960), como dijo el mismo artista, fue una lucha en contra del informalismo. Se trataba de llevar los materiales del arte abstracto hacia un valor, un sentido, un significado, una denuncia.

 

Del mismo modo, Genovés supo sintetizar el lenguaje del Pop Arte americano. Inspirándose del lenguaje del consumismo capitalista construyó otro que precisamente criticaba la inhibición de las izquierdas y del individuo en este crecimiento feroz del capitalismo.

 

Más allá de la transformación de lenguajes presentes en su entorno artístico internacional, Genovés desarrolló una teoría del proceso de la pintura estrechamente ligado al mecanismo de inspiración. El mismo pintor explicaba que la intuición artística surgía de su subconsciente y que en algunos casos se trataba de una energía que no se traducía en nada concreto y definido. El hecho de producir en unos lienzos colocados en horizontal provocó que su creación fuera propia y genuina. De este modo la inspiración aparecía por el artista como un impulso que lo llevaba a posarse derecho, a enderezarse de la silla. Incorporarse para pintar, una pintura en activo que ligaba perfectamente con sus ganas de despertar el espectador de la alienación contemporánea.

 

Además, la producción de la pintura en horizontal lo llevó a la pintura en seco. Permitiendo, que tratara las figuras diminutas de una manera extremadamente minuciosa, obteniendo una plasticidad abstracta y un significado figurativo. En adición, la horizontalidad hizo mucho más inmediata la transformación del punto de vista crucial en el cambio conceptual de su arte. La perspectiva de vuelo de pájaro, observar las masas desde la altura como si se trataran de seres minúsculos llevó su creación a la fase más reciente. El individuo en confrontación con la multitud, el espectador siente consciente de su implicación e inhibición en la masa.

 

El genio de la composición, la inquietud y la representación de la injusticia social declaró numerosas veces que para él un cuadro era como un espejo, que reflejaba la situación actual pero también la interioridad del pintor y del espectador. Entendiendo la pintura como herramienta por la introspección. Juan Genovés fue capaz de extraer del arte una de las virtudes más importantes de este: el descubrimiento del individuo por parte del individuo.

 

(Imagen a la derecha: Arolario, 2018, obra de Juan Genovés, extraída de la plataforma Artsy)