Huérfanos de abrazos; Huérfanos de Juan Genovés (y 3)

Con un enorme respecto al gran artista queremos despedir al admirable observador del drama individual contemporáneo.

El pasado lunes, 15 de junio, se cumplió un mes desde que despedimos a uno de los artistas más comprometidos del arte español: Juan Genovés. Desde la asociación de las Galerías de Arte de Cataluña queremos sumarnos a los numerosos homenajes que ha recibido y durante tres días hemos hecho un repaso de su figura con la publicación de un artículo de Àlex Salas en nuestra web.

 

Aquí tenéis la tercera y última parte:

 

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“Yo siento a las multitudes, no me puedo olvidar de la gente que está ahí”

 

Para cerrar este artículo dedicado al artista valenciano queremos proponer una pequeña lectura de una de sus obras más mediáticas. El abrazo aparecida el 1976. El abrazo fue la imagen seleccionada por los 500.000 ejemplares del cartel reivindicativo de la amnistía de los presos políticos difundidos en el momento de la transición española. Un símbolo que durante muchos años fue parte de la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y que el 2015 fue cedido para exponerse en el congreso de los diputados.

 

Esta obra maestra ha recibido a lo largo de su historia múltiples sentidos, empezando por una propaganda del bando oprimido, convirtiéndose en un monumento simbólico de la solidaridad del pueblo madrileño en contra del atentado de los abogados de Atocha el 1977. Ahora, a las puertas del verano del 2020 este abrazo vuelve a ganar otro sentido.

 

Un abrazo, a mediados de febrero, podía resultarnos un gesto banal. Pero ahora, este cuadro es el retrato de un gesto de infinita belleza. Frente a toda la situación social actual, ante la injusticia racial, el silenciamiento de los oprimidos, la enorme distanciación en los núcleos familiares, quedamos huérfanos de Juan Genovés, huérfanos de nuestro gran observador. Pero quedará con nosotros siempre el elemento catártico que es su arte.

 

Ahora que ya no está, el pintor, escultor y teórico no nos olvida; sus composiciones de masas siguen con nosotros. El artista declaraba: No me puedo olvidar de la gente que está ahí. En este abrazo queda el recuerdo de su afecto y compasión por la sociedad de la cual somos miembros. Genovés nos deja una interpretación de las masas individual por cada uno de nosotros, a la vegada que universal, puesto que Genovés quería revelar al espectador su inmensa pequeñez, su soledad acompañada, su existir especial entre miles de existencias especiales.

 

Con esta revelación existencial, el artista no dejará nunca de abrazar el espectador. En cada diminuta figura Genovés nos representa, nos da el poder de interpretar qué es aquella multitud por nosotros y nos da la potestad de abrir los ojos. El espectador como individuo se pierde en la demasiada y Genovés lo abraza para sacarlo de esta marea y llevarlo a la conciencia. Señalando la masa para salvarnos, su abrazo es atemporal.

 

(Imagen a la derecha: El abrazo, 1976, obra de Juan Genovés extraída de la plataforma web del MNCARS)